Tots podem canviar

mudar

Tots podem canviar, i ho podem fer de manera radical. Caldrà que ens armem d’un bon mètode i d’unes bones dosis de treball, però la recompensa serà probablement la més important de les nostres vides: esdevenir les persones que volem ser (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

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La crisis de los bocadillos

bocadillos

Os contaré una curiosa historia:

Un señor vendía bocadillos en un pequeño establecimiento al lado de la carretera. Siempre estaba lleno clientes. No porque fueran bocadillos baratos, sino porque eran espectaculares. El propietario era amabilísimo, siempre parecía contento e ilusionado. El negocio funcionaba muy bien.

Un buen día recibió una carta de su hijo, que estaba haciendo un MBA en una universidad muy prestigiosa: “Padre, ¿qué tal te va con la crisis?”.

El padre contestó: “Hijo, ¿qué crisis? Si aquí va todo estupendamente”.

La respuesta de su hijo le desconcertó: ¿Pero no te has enterado? Hay una crisis tremenda. Tienes que tomar urgentemente medidas”.

Ante esta carta, el negociante empezó a preocuparse y hacer cábalas. Quizás estoy comprando jamón y queso demasiado buenos. Así que empezó a comprar un producto más económico, jamón un poco  peor, queso un poco peor… Empezó también a comprar en menor cantidad. También cambió de actitud, estaba más tenso… Y, poco a poco, cada vez menos gente iba a su negocio.

Con la caída de clientes, reflexionó: “Lo que me dijo mi hijo es verdad”. De modo que redujo aún más sus gastos y aumentó su ansiedad. Los clientes se dieron cuenta. Ya no querían comprar allí sus bocadillos porque además, aunque a veces paraban, los bocadillos ya se habían acabado. Y así aquel buen hombre tuvo finalmente que cerrar.

Immediatamente escribió a su hijo: “¡Qué ciego era! Todo lo que augurabas era cierto. No me había dado cuenta de la crisis que había” (Dr. MARIO ALONSO PUIG, La respuesta).

Fases para adquirir un hábito

En el camino hacia la excelencia es imprescindible crecer adquiriendo hábitos y en el trabajo para la adquisición de hábitos podemos distinguir 4 fases. Hace falta tener los ojos bien abiertos para descubrir nuevos retos; dedicación porque no nacemos enseñados; tiempo para poder repetir, equivocarse y volver a repetir; y como no, esfuerzo y perseverancia como en casi todas las cosas que valen la pena en la vida.

La búsqueda de la excelencia

Tenemos que buscar nuestra mejor versión. Y una pregunta muy interesante que nos podemos hacer es: “mi manera de trabajar, ¿cómo es? ¿va hacia la excelencia? ¿es mediocre? ¿es la ley del mínimo esfuerzo? ¿es ir tirando? ¿es cumplir el expediente y ya está? ¿es tanta que al final voy estresado y tampoco rindo?

Mariposas y capullos

mariposas en el estomago

Un estudiante de biología está en el laboratorio con su profesor. Analizan el proceso por el que los gusanos de seda se convierten en mariposas. Diez capullos han empezado a romperse y, poco a poco, van abriéndose.

Cuando quedan tres capullos por romperse, el profesor dice al alumno:

– Tengo una reunión, te dejo aquí para que los vigiles. Yo vuelvo en menos de una hora.

Minutos después, se abre un capullo más y la mariposa sale volando. Luego, otro capullo se abre y otra mariposa sale de su interior.

Pasa media hora y el último capullo aún no se ha abierto. El alumno se preocupa, “vendrá el profesor y este capullo aún sin romperse, va a pensar que he hecho algo”, reflexiona, así que coge un cúter y le hace un pequeño corte al capullo para ayudarlo. La mariposa despliega las alas, arranca a correr pero es incapaz de levantarlas… y no puede volar. “A ver si le habré cortado un nervio…”, se preocupa.

Llega el profesor y le pregunta cómo ha ido, el alumno responde:

– Bueno, bien, sí… todos han salido… menos éste, que no vuela.

– ¿Ha ido todo normal? – pregunta el profesor.

– Bueno, nada malo, al contrario, lo he ayudado un poco a romper el capullo, porque pensé que la mariposa podría morir si no intervenía… pero tal vez le he roto un nervio o un ala…

– No le has roto un ala, pero la has hecho una inútil de por vida. Porque la mariposa, gracias al esfuerzo que hace para romper el capullo, consigue que las alas se irriguen con sangre y pueda usarlas. Si no es ella la que rompe el capullo, ya no va a poder volar.

¡Uf! Esta historia me encanta, pero tiene varias enseñanzas difíciles de aceptar: no podemos hacer el trabajo por los demás, no podemos dejar que los demás hagan el trabajo por nosotros y no podemos evitar el dolor y el esfuerzo (XESCO ESPAR, Jugar con el corazón).