Superar el siguiente reto

Acuérdate que conseguir un objetivo implica hacer algo diferente y, por tanto, ese “algo diferente” implica que no puedes tenerlo todo bajo control, que tarde o temprano te encontrarás con una situación que deberás resolver y que incluso te podrás equivocar. (…)

Delante de ti tienes una gran oportunidad para demostrarte que puedes resolver situaciones complejas y aprender de las mismas. En definitiva, que podrás convertirte en una persona más preparada para intentar superar el siguiente reto (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

La por

La Mort es dirigia aquell matí cap a una ciutat quan un home li va preguntar:

– Què hi faràs?

– Me n’enduré cent persones –va respondre amb la seva veu greu i pausada.

– Això és horrorós! –va fer l’home.

– Així ha de ser –li va etzibar la Mort-. Això és el que faig jo.

L’home va córrer a avisar tothom dels plans de la Parca.

Va passar el dia i va arribar la nit. El mateix home va trobar altre cop a Mort.

– M’has dit que te n’enduries cent persones! Per què han estat mil?

La Mort, assossegada com sempre, va respondre:

– Jo he complert la meva paraula. Només me n’he endut cent. La Por se n’ha endut la resta (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

Parlar a mitges

Hi ha una manera de parlar que és aquella que no acaba de dir les coses, que no revela les intencions veritables i que en el fons és poc clara. A aquesta forma de parlar l’anomeno “parlar a mitges”.

Per posar algun exemple que il·lustri millor el que vull dir; a mi em sembla que parla a mitges aquell que quan el conviden al cinema diu que no hi pot anar perquè té alguna obligació però la veritat és que no hi va perquè no en té ganes perquè si en tingués posposaria l’obligació concreta sense cap mena de problema.

Potser això pot semblar una mica rebuscat o potser pensarem que això és fa contínuament per a no ferir susceptibilitats; però no seria millor expressar el que un pensa amb respecte i assertivitat? Perquè ens agrada tant viure en un món de mitges veritats que al final ens acabem creient?

Està clar que en aquesta vida no tot és blanc o negre i que no existeix una única raó o motivació per a fer o deixar de fer les coses però que passaria si en les nostres comunicacions expresséssim les raons de més pes o les més profundes? No ens limitem personalment quan no expressem o no volem sentir el que els altres pensen realment de les coses? Preferim que ens diguin només el que volem sentir? Podem aprendre a expressar amb tranquil·litat la realitat del que sentim? Podem escoltar amb serenitat el que ens diuen encara que ho veiem de manera diferent?

Ja fa uns anys, Algú va lloar les persones que no enganyen i va fer aquesta recomanació tan actual: “que el nostre sí sigui sí, i que el nostre no sigui no”.

Ens hem de convèncer que som genials

geniales

Quan algú es fica amb nosaltres, freqüentment, el que ens fastigueja és que “ens rebaixen”, ens menyspreen, ens lleven una qualitat. Quan ens diuen carrinclons, pallussos, incapaços, ridículs… és la nostra posició la que es veu atacada.

Això sí, la cosa només regeix per als qui no s’han construït una autoestima a prova de bombes. Per a les persones realment fortes, no passa res. Però el que potser ens sorprendrà és que aquesta autoestima està basada en la simplificació, en la humilitat, en la renúncia.

Per fer-ho, ens hem de convèncer que som genials, no perquè siguem guapos, llestos o hàbils, sinó únicament i exclusivament per una senzilla i poderosa raó: perquè som éssers humans amb capacitat d’estimar (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

Tots podem canviar

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Tots podem canviar, i ho podem fer de manera radical. Caldrà que ens armem d’un bon mètode i d’unes bones dosis de treball, però la recompensa serà probablement la més important de les nostres vides: esdevenir les persones que volem ser (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

Todos vivimos en la misma realidad pero en mundos diferentes

mundo-interior

Estamos todos muy acostumbrados a pensar que lo qué está claro para nosotros, también está claro paro los demás. Si yo le digo a alguien que no me está tratando con respeto, doy por hecho que la otra persona sabe exactamente de lo que hablo, cuando en realidad no es así.

Cada uno tiene su manera de interpretar lo que significa no sentirse respetado. Sin embargo, la precisión en el lenguaje, buscando términos más objetivos, permite que nos entendamos todos mejor.

La gran dificultad está en hacer este ejercicio de transformar nuestros juicios tan llenos de subjetividad en la expresión de unos conceptos mucho más objetivos y por tanto mucho más comprensibles para todos.

Muchos conflictos, desavenencias y malentendidos no sucederían si no hiciéramos tantos supuestos acerca de lo fácil que es entender lo que decimos. Por eso, todavía nos llama tanto la atención cuando le decimos algo a una persona y reacciona de una manera que nos desconcierta.

Tal vez lo que creíamos que estábamos emitiendo en nuestra conversación no es lo mismo que le ha llegado al receptor. Recordemos que todos vivimos en la misma realidad, pero en mundos diferentes. Cada uno de nosotros interpretamos las cosas de acuerdo con nuestra historia particular, nuestras experiencias previas y nuestra manera particular de ver el mundo (La respuesta, Dr. MARIO ALONSO PUIG).

La importancia de cambiar el marco de referencia

Einstein

Albert Einstein decía que ningún problema importante puede ser resuelto en el mismo nivel de pensamiento en el que fue creado. En otras palabras. Si el distanciamiento con una persona lo explicamos a base de una serie de juicios y de suposiciones, mientras nos mantengamos en ese marco de referencia, no podremos alterar la situación.

Es necesario cambiar el marco de referencia y para ello hay que ser capaz de apartarse de la idea de que lo que veo es lo único que existe y empezar a buscar información, a preguntar y abrirnos a escuchar.

Muchas veces cuando la actitud de una persona no nos agrada, damos por hecho que lo único que nos muestra es su dureza, su rigidez y su intransigencia. Con este tipo de valoraciones, por razonables que nos parezcan, los únicos sentimientos que se suelen experimentar son la ira, la frustración y el resentimiento. Nuestro cuerpo se tensa, la inspiración se acorta, mientras la espiración se alarga, casi como si mostrara una forma de contracción corporal.

Nuestra atención está tan enfocada en dar una y otra vuelta a lo mismo que seremos incapaces de percibir nada más, por interesante o bello que pueda ser.

Si en ese momento nos paramos y nos hacemos una curiosa pregunta: “¿Qué es lo que mi actitud hacia esa persona dice de mí?”, probablemente, notaremos cómo poco a poco se va abriendo un espacio en nuestra mente que nos permite sondear y descubrir cosas nuevas e interesantes. Es posible que seamos más conscientes de lo fácilmente que se puede poner una etiqueta negativa a una persona y cómo esto puede llegar a dificultar o impedir por completo el encuentro y la colaboración.

Cuántos talentos esa persona sin duda puede tener que nosotros, viéndola de una forma tan negativa, no estamos dispuestos a explorar. Por todo ello, creo que cuanto más intentemos cambiar a los demás para que piensen y vean las cosas como las vemos nosotros, menos éxito alcanzaremos, ya que aquello que se resiste persiste.

Cuando sentimos que alguien nos quiere cambiar como si fuéramos parte de la maquinaria de un reloj defectuoso, nos rebelamos, nos irritamos y nos oponemos de una manera abierta y sonora, o tal vez silenciosa. Puede ser que en esos momentos digamos sí con la cabeza, pero lo que está claro es que nuestro corazón dice no. Las personas sólo cambiamos de verdad cuando nos damos cuenta de las consecuencias de no hacerlo.

El cambio auténtico se produce, no por imposición de otros, sino por reflexión propia, y a veces esta reflexión lleva un tiempo. Invitar a la reconsideración de algo es más efectivo que pretender convencer sobre la necesidad de un cambio (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).