Ser nuestro propio mariscal de campo

En cualquier confrontación tiene que haber alguien que, desde una posición privilegiada, determine qué estrategias hay que tomar en la batalla. Tiene que mantener la cabeza fría y, por tanto, no tomar decisiones demasiado emocionales. La mejor manera de dirigir es desde fuera, con cierta perspectiva.

Yo me imagino al mariscal de campo en la cima de una colina con un catalejo, observando el valle. Pero ¿cómo hacerlo si no tenemos a nadie más? ¿Cómo convertirnos en nuestro propio mariscal de campo? Para ello existe lo que yo llamo el “botón de paro de emergencia”.

¿Has subido alguna vez en unas escaleras mecánicas? ¿Te has fijado que tienen un gran botón rojo en el que pone “STOP”? Pues yo me imagino un botón que nos sirva para poder congelar el tiempo. ¿No sería genial poder pararlo y analizar la situación? Piénsalo, como en las películas de fantasía donde el héroe detiene el tiempo y, a la vez, se mueve libremente. ¿Qué pasaría si, además, pudieras elevarte, mirar desde arriba y calcular lo que puede pasar? Ése es el botón de paro de emergencia que te convierte en un mariscal de campo.

De vez en cuando, es necesario parar y comprobar brevemente la situación: ¿estoy siguiendo la dirección adecuada? ¿Me estoy acercando a mi objetivo? ¿Realmente vale la pena invertir tanto esfuerzo? ¿Podría dejarlo ahora? ¿Estoy lo suficientemente motivado? ¿Qué podría hacer para cambiarlo? Ésas son algunas de las preguntas que sólo puede hacerse un mariscal de campo.

En nuestra acelerada vida, vivimos tan inmersos en el día a día, experimentamos tantas situaciones distintas y estamos tan saturados de información, que se vuelve difícil poder distanciarse, poder pensar un poco más allá. Por ese motivo, ese botón es muy importante.

Recuerda: busca siempre el aprendizaje. Si las cosas necesitan corregirse, pregúntate: ¿qué podría hacer para cambiar, para evitar la próxima vez un resultado parecido? ¿Qué es lo que no he hecho o tenido en cuenta para llegar hasta aquí? ¿Cómo lo podría hacer para tenerlo en cuenta en futuras ocasiones? ¿Qué esperaba encontrarme que no ha sucedido? ¿Debería ajustar mis expectativas?

Sólo podemos cambiar y mejorar si sabemos cómo, ¡y para ello necesitamos más información! (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

Fets consumats

L’estratègia dels fets consumats és aquella que primer fa i després pensa, primer dispara i després apunta; i clar, a vegades això ens juga males passades perquè la gran majoria de nosaltres no som genis i necessitem pensar les coses, veure les conseqüències personals, les conseqüències en el nostre entorn, conseqüències ètiques, etc. i llavors decidir i fer el que considerem més adient.

L’estratègia dels fets consumats va deixant “víctimes” pel camí, arrasa amb tot el que es posa per davant i en el fons mostra poca maduresa personal, almenys en aquella situació. I a vegades fins i tot, i ja posant-se en “mal plan”, l’estratègia de fets consumats pot ser una manera d’aconseguir el que es vol peti qui peti i sense importar gens ni mica les conseqüències.

En les coses importants de la vida no podem jugar als fets consumats perquè prendrem mal o perquè farem mal a les persones que ens estimen. Tot requereix el seu procés; en les coses petites de cada dia potser aquest procés és instantani, ràpid i ben bé immediat però en les coses importants i grans cal aturar-se, cal pensar, discernir, esperar, i veure si allò que volem, realment ho volem amb totes les seves conseqüències, i si demà al matí ho tornarem a voler…

Potser a algú això li semblarà una bestiesa, però les persones podem arribar a ser molt obcecades i a vegades l’autoengany ens pot arribar a jugar males passades i a negar l’evidència. I si no, pensem quantes vegades ens ha passat que buscant algun objecte l’hem tingut als nassos i no l’hem vist simplement perquè estàvem “convençuts” que allà no hi era?

Si nos importa una relación…

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Si nos importa una relación y queremos hacer algo para transformarla, no repitamos la misma estrategia una y otra vez porque obtendremos el mismo resultado. Existen tácticas mucho más efectivas para lograr lo que queremos pagando un precio mucho menor.

En una conversación difícil, no pongamos el peso en argumentar, sino en preguntar. Cuando uno pregunta y escucha, la otra persona se siente valorada, se siente respetada y puede empezar a confiar.

El vínculo más importante que necesitamos crear es el de la confianza, porque si ella está presente, todo se vuelve posible. La seguridad es lo que supera nuestro miedo a hablar. Cuando confiamos en alguien, sabemos que podemos hablarle de cualquier cosa, porque nos valora y nos quiere por quienes somos y no por quienes aparentamos ser.

Cuando uno se siente querido de esa manera, surge lo mejor que tenemos en nuestro interior. La valoración que esa persona siente por nosotros se transforma en la estimación que sentimos por nosotros mismos (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

Respirar hondo y contar hasta diez

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Si sintiésemos que ante un comentario nos tensamos, el corazón nos late con fuerza y empezamos a llenarlo de ira, de frustración y de resentimiento, ni hemos de intentar ignorar esas emociones pretendiendo que no existen, ni hemos de abrir en ese momento la boca porque pronunciaremos el discurso que después vamos a lamentar.

La prioridad en ese momento no es hablar, sino reequilibrarnos. El silencio en ese instante, lejos de otorgar nada a la otra persona, como muchas veces nos han inducido a pensar, se convierte para todos en el mejor aliado.

Respirar hondo, contar hasta diez, subir unas escaleras, lo que sea menos abrir en ese momento la boca si lo que queremos es construir, en lugar de destruir.

Una vez que hayamos conseguido un nivel mayor de equilibrio, es esencial volver con una estrategia que, aunque al comienzo nos parezca artificial, con el tiempo nos daremos cuenta de lo natural que nos resulta.

Nuestra estrategia será especialmente efectiva si vamos por una parte provistos de una pregunta que intente sondear en el sentir de la otra persona y por otra con un compromiso hacia nosotros mismos de escuchar sin interrumpir, sin argumentar, sin contraatacar, aunque no nos guste oír lo que nos dice (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

Atreveos a soñar

soñar

La vida ocurre a veces mientras nosotros nos empeñamos en hacer otros planes. Dejar la puerta abierta al misterio y la capacidad  de seducción de lo imprevisible puede ser una buena actitud. Esa apertura a la aventura, a la incertidumbre, que para algunos es más desafiante que para otros, nos ayuda muchísimo a crecer. (…)

Atreveos a soñar. La gente que es demasiado razonable sólo logra lo que es lógico obtener y no lo que de verdad es posible alcanzar. Cultivad la reflexión, haced ejercicio físico y aprended a cooperar. El ejercicio físico es una de las estrategias más potentes que hay para mantener el equilibrio emocional. Conversad entre vosotros y vosotras, reíd, y rodeaos de personas que os inspiren y crean en vuestras posibilidades. Sed vosotros los capitanes de vuestra alma y los dueños de vuestro destino (Dr. MARIO ALONSO PUIG, La respuesta).

Comprometerse en mejorar un poco cada día

castillo

(…) Al final, o formamos parte del problema o formamos parte de la solución, y esto exige darse cuenta de cuatro cosas:

  1. Estamos en un nuevo mundo.
  2. Es necesario adaptarse y además merece la pena hacerlo.
  3. Todos podemos adaptarnos.
  4. Existe un camino.

Mientras sigamos añorando “el paraíso perdido” perdemos un tiempo precioso viviendo en el pasado cuando tenemos que vivir en el presente y proyectarnos al futuro. Para adaptarnos tenemos que explorar, conocer, comprender y aprender los patrones que conforman este nuevo entorno. Nadie explora con interés aquello que rechaza. La adaptación pide de nosotros no sólo la apertura mental para explorar nuevas posibilidades, sino también la fortaleza emocional para atrevernos a hacer lo que tal vez antes no nos hemos atrevido. El proceso de cambio tiene mucho de entrenamiento en fortaleza mental y emocional. (…)

El conformismo, la falta de reflexión, el no dar iniciativas, el no tomar riesgos, hace que nos acomodemos y en lugar de vivir de verdad la vida, simplemente la veamos pasar.

Por eso os recomiendo cuatro pasos para construir el futuro que merecéis y podéis tener:

  1. Comprometerse en mejorar un poco cada día.
  2. Planear cómo hacerlo elaborando una estrategia sencilla.
  3. Actuar.
  4. Aprender de vuestros logros y de vuestros fracasos.
  5. Mejorar de forma continua.

“El hombre sabio no cuenta sus sueños a los demás porque se reirían de él y dirían: “¡IMPOSIBLE!”. Pero todos los días, arranca un fragmento de felicidad de su rutina diaria y, a lo largo del tiempo, va acumulando esos fragmentos como las hormigas acumulan sus provisiones. Y llega un día en el que reúne todos aquellos fragmentos y con ellos construye un castillo capaz de albergar un sueño” (Dr. MARIO ALONSO PUIG, La respuesta).

Hi ha una cosa que tots tenim en comú…

bombollas

Hi ha una cosa que tots tenim en comú. Tots els que llegiu aquest text. Tots sense excepció. Aquesta “cosa” en comú és que volem ser feliços, i desitjar el contrari és impossible. Però la qüestió és com ho hem de fer per a ser-ho; de fet aquí és on comencen els problemes.

En primer lloc perquè no tots tenim el mateix concepte de felicitat; però si ara prescindim d’això i d’altres conceptes teòrics al voltant de la felicitat i ens centrem en la pràctica segur que també tots coincidim ens acceptar que no totes les nostres decisions i opcions ens apropen de la mateixa manera a la nostra idea de felicitat. I no només això, sinó que algunes de les nostres decisions de fet ens allunyen.

Un primera pregunta que ens podem fer seguint el fil del que comentem és si les nostres estratègies són les més adients a l’hora de decidir coses. Ens centrem en la immediatesa? Sabem valorar el que ens convé més tenint presents els nostres principis i valors? Sabem agafar distància per tenir sempre una perspectiva més rica? Sabem discernir els diversos elements i emocions que intervenen en les nostres decisions? Reflexionem sobre allò que fem i sobre com podem millorar-ho?

No és cap secret que avui en dia vivim en una contínua superficialitat i que si un es despista una mica és molt fàcil centrar-se en el tenir abans que ens el ser. Per això, una última recomanació en la reflexió d’avui: posem tot l’esforç en el ser, en la vida interior, en la maduresa emocional i en la fortalesa d’ànim. Mirem endins i escoltem què ens diu el cor (atenció: el cor! no els sentiments a flor de pell), la nostra consciència, allò més sagrat de la persona… Estarem posant els fonaments de la nostra felicitat i facilitarem la dels que tenim al nostre costat.