Para ti ese momento lo puede significar todo

“Si estás con una persona, tan sólo debes estar con ella, no debes pensar en nadie más o en lo que vas a hacer luego. Es una falta de respeto. Quién está delante de ti, merece que lo hagas lo mejor posible y que no lo menosprecies desviando parte de tu atención.

Si adoptas esa actitud ante la vida, todos los minutos y todos los segundos pueden estar repletos de experiencias, de detalles, de momentos irrepetibles. Quizá sea una flor que te encuentres en el camino, quizá sea el regalo de un atardecer o las palabras de un amigo. Quizá sea un pequeño triunfo en tu epopeya personal. Quizá para nadie más sea importante, pero para ti ese momento lo puede significar todo.

Un movimiento bien hecho, un pequeño resultado, un gesto de aceptación por parte de alguien… En ese microcosmos lo insignificante, lo indetectable se convierte en lo único que necesitas para sentir una explosión de satisfacción dentro de ti. Nada más. No hay intensos paisajes, no hay emociones fuertes, sólo los matices delicados y sutiles de una experiencia que llena y nutre cada una de tus células para que puedas proseguir tu viaje hacia tu destino final” (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

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Todos vivimos en la misma realidad pero en mundos diferentes

mundo-interior

Estamos todos muy acostumbrados a pensar que lo qué está claro para nosotros, también está claro paro los demás. Si yo le digo a alguien que no me está tratando con respeto, doy por hecho que la otra persona sabe exactamente de lo que hablo, cuando en realidad no es así.

Cada uno tiene su manera de interpretar lo que significa no sentirse respetado. Sin embargo, la precisión en el lenguaje, buscando términos más objetivos, permite que nos entendamos todos mejor.

La gran dificultad está en hacer este ejercicio de transformar nuestros juicios tan llenos de subjetividad en la expresión de unos conceptos mucho más objetivos y por tanto mucho más comprensibles para todos.

Muchos conflictos, desavenencias y malentendidos no sucederían si no hiciéramos tantos supuestos acerca de lo fácil que es entender lo que decimos. Por eso, todavía nos llama tanto la atención cuando le decimos algo a una persona y reacciona de una manera que nos desconcierta.

Tal vez lo que creíamos que estábamos emitiendo en nuestra conversación no es lo mismo que le ha llegado al receptor. Recordemos que todos vivimos en la misma realidad, pero en mundos diferentes. Cada uno de nosotros interpretamos las cosas de acuerdo con nuestra historia particular, nuestras experiencias previas y nuestra manera particular de ver el mundo (La respuesta, Dr. MARIO ALONSO PUIG).

Nos enteramos tarde del sufrimiento de alguien muy querido

agudeza sensorial

En muchas ocasiones nos enteramos tarde del sufrimiento que alguien muy querido ha estado llevando sobre sus hombros. En ese momento sale de nosotros una dulce protesta: “Si me lo hubieras dicho antes, si tan sólo hubieras pedido mi ayuda, si me hubieras hecho partícipe de aquello que te estaba ocurriendo, entonces sin duda te habría ayudado”.

Estos comentarios son la mayoría de las veces por una parte sinceros y por otra revelan hasta qué punto las personas hemos perdido esa agudeza sensorial que nos permite descubrir el sufrimiento de otras personas antes de que ellas pidan ayuda. (…)

Es muy complicado entender por qué a las personas nos cuesta tanto pedir ayuda cuando hay prácticamente siempre alguien a nuestro alrededor que nos la podría brindar. Tal vez no sería capaz de ayudarnos a resolver el problema, pero lo que sí haría es escucharnos y eso en sí ya puede ser una gran ayuda. Creo que hemos sido condicionados para avergonzarnos si manifestamos nuestros sentimientos de soledad, nuestra confusión, nuestra pena o nuestro miedo.

La vergüenza es una emoción devastadora y de consecuencias mucho más negativas que la culpa. La culpa es un sentimiento por lo que hacemos, mientras que la vergüenza la experimentamos por lo que somos. La vergüenza es más honda, tiene más calado. La vergüenza nos mueve a pedir algo que jamás pediríamos si estuviéramos en nuestros cabales y que es que “la tierra nos trague”.

Los seres humanos tenemos una esencia que es extraordinaria. Ésta representa la auténtica sabiduría. Su capacidad de reparar tanto nuestras heridas físicas como aquellas que no por ser invisibles duelen menos es inmensa.

Nuestra esencia, nuestro verdadero ser, conoce lo que necesitamos y puede darnos los recursos que precisamos. Sólo pide que creamos en su existencia como parte de lo que somos y que no enfoquemos nuestra atención en eso que tememos ser, personas sin la suficiente inteligencia, personas que no son merecedoras de ser amadas.

Tenemos un miedo inmenso a ser eso que tememos ser, hemos hecho una definición tan pobre y limitante de nosotros mismos que empleamos la mayor parte de nuestro tiempo y de nuestra energía intentando impresionar a los demás con una imagen diferente, con un continuo pretender ser (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).