La consecución de un objetivo

La consecución de un objetivo, de un deseo o de un sueño es más que el hecho de llegar allí. Es un camino interior, donde lo más importante es el aprendizaje que realizas a medida que avanzas hacia tu objetivo. Las situaciones que surgen, los momentos de dificutad, los problemas que debes resolver, las personas que se cruzan en tu vida, todo esto son oportunidades para aprender y mejorar, y te permiten entender mucho mejor quién eres tú y de lo que eres capaz.

Sólo poniéndote a prueba, sólo saliendo de tu zona de confort, vas a descubrir quién eres realmente. Por eso, no hay  camino que no pueda ser un objetivo en sí mismo y que, con la actitud adecuada, no te permita triunfar y convertirte en un héroe.

Los compañeros de viaje vendrán y se irán, y eso es parte del proceso de vivir. Habrá gente que aportará mucho a tu vida, y otros que, aunque no lo busquen y no lo parezca, también lo harán (siempre y cuando sepas aprender de ellos).

En definitiva, para mí, conseguir un objetivo es mucho más que alcanzarlo, es el propio proceso de haberlo realizado de que cuenta tanto o más. Son las alianzas hechas por el camino, los amigos ganados y los perdidos, la sabiduría cultivada, el valor descubierto dentro de ti, la inteligencia, la astucia, el atrevimiento para resolver situaciones. En definitiva, el descubrimiento (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

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Ser nuestro propio mariscal de campo

En cualquier confrontación tiene que haber alguien que, desde una posición privilegiada, determine qué estrategias hay que tomar en la batalla. Tiene que mantener la cabeza fría y, por tanto, no tomar decisiones demasiado emocionales. La mejor manera de dirigir es desde fuera, con cierta perspectiva.

Yo me imagino al mariscal de campo en la cima de una colina con un catalejo, observando el valle. Pero ¿cómo hacerlo si no tenemos a nadie más? ¿Cómo convertirnos en nuestro propio mariscal de campo? Para ello existe lo que yo llamo el “botón de paro de emergencia”.

¿Has subido alguna vez en unas escaleras mecánicas? ¿Te has fijado que tienen un gran botón rojo en el que pone “STOP”? Pues yo me imagino un botón que nos sirva para poder congelar el tiempo. ¿No sería genial poder pararlo y analizar la situación? Piénsalo, como en las películas de fantasía donde el héroe detiene el tiempo y, a la vez, se mueve libremente. ¿Qué pasaría si, además, pudieras elevarte, mirar desde arriba y calcular lo que puede pasar? Ése es el botón de paro de emergencia que te convierte en un mariscal de campo.

De vez en cuando, es necesario parar y comprobar brevemente la situación: ¿estoy siguiendo la dirección adecuada? ¿Me estoy acercando a mi objetivo? ¿Realmente vale la pena invertir tanto esfuerzo? ¿Podría dejarlo ahora? ¿Estoy lo suficientemente motivado? ¿Qué podría hacer para cambiarlo? Ésas son algunas de las preguntas que sólo puede hacerse un mariscal de campo.

En nuestra acelerada vida, vivimos tan inmersos en el día a día, experimentamos tantas situaciones distintas y estamos tan saturados de información, que se vuelve difícil poder distanciarse, poder pensar un poco más allá. Por ese motivo, ese botón es muy importante.

Recuerda: busca siempre el aprendizaje. Si las cosas necesitan corregirse, pregúntate: ¿qué podría hacer para cambiar, para evitar la próxima vez un resultado parecido? ¿Qué es lo que no he hecho o tenido en cuenta para llegar hasta aquí? ¿Cómo lo podría hacer para tenerlo en cuenta en futuras ocasiones? ¿Qué esperaba encontrarme que no ha sucedido? ¿Debería ajustar mis expectativas?

Sólo podemos cambiar y mejorar si sabemos cómo, ¡y para ello necesitamos más información! (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

Superar el siguiente reto

Acuérdate que conseguir un objetivo implica hacer algo diferente y, por tanto, ese “algo diferente” implica que no puedes tenerlo todo bajo control, que tarde o temprano te encontrarás con una situación que deberás resolver y que incluso te podrás equivocar. (…)

Delante de ti tienes una gran oportunidad para demostrarte que puedes resolver situaciones complejas y aprender de las mismas. En definitiva, que podrás convertirte en una persona más preparada para intentar superar el siguiente reto (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

Experimentar la naturaleza del verdadero amor

miedo al amor

En una ocasión, el Señor de las tinieblas convocó en su tenebroso palacio a los más encarnizados enemigos del hombre y se dirigió a ellos de la siguiente manera:

– Llevo miles de años intentando destruir al hombre, acabar con su existencia, para ello he creado todo tipo de conflictos y guerras, pero cuando parecía que al final lograba lo que tanto anhelo, aparecía Él y evitaba que el ser humano desapareciera de este planeta. A veces aparecía disfrazado de sonrisa, otras de una mano amiga e incluso a veces de una simple palabra de consuelo y, sin embargo, a mí nunca me engañó, porque siempre supe que tras los mil disfraces se ocultaba mi más terrible enemigo, el Amor. Entregaré la mitad de mi reino a aquel de vosotros que me traiga el cadáver del Amor entre sus brazos.

Murmullos y aullidos se escucharon en aquel salón oscuro. De repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre la multitud, se postró ante el Señor de las Tinieblas y gritó:

– Gran señor, yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos, yo soy su enemigo natural, porque yo soy el Odio.

Al oír aquellas palabras, el Señor de las Tinieblas respondió entusiasmado:

– Ve, amigo mío, y haz mi sueño realidad y gozarás de la mitad de todo mi reino.

En una esquina de aquel salón, oculto tras una columna, un personaje vestido de negro y con un gran sombrero que le tapaba el rostro esbozó una extraña sonrisa.

El Odio partió ante la envidia de muchos. Los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante el Señor de las Tinieblas manifestó su incomprensible derrota:

– No lo entiendo, gran señor, he creado desavenencias, malentendidos y todo tipo de agravios y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía Él, y al final todo lo suavizaba, todo lo arreglaba.

Tras el Odio fueros la Pereza, la Rutina, la Desesperanza y muchos de los peores enemigos del hombre y, sin embargo, todos ellos al final fracasaron. El Señor de las Tinieblas al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que él tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda, hasta que súbitamente se abrió paso entre la multitud aquel silencioso  personaje que vestía de negro y que tenía un sombrero que le tapaba el rostro. Con gesto altivo se dirigió al Señor de las Tinieblas:

– Yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos.

El Señor de las Tinieblas lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado:

– Todos antes que tú han fracasado y tú, a quien ni siquiera conozco, pretendes triunfar. No me importunes, todo está perdido.

Aquel extraño personaje partió, pasaron años y de repente se presentó ante el Señor de las Tinieblas con el cadáver del Amor entre sus brazos. El Señor de las Tinieblas pegó un salto y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos:

– Lo has logrado, has conseguido lo imposible, tuya es la mitad de mi reino, pero, amigo mío, por favor, antes de partir dime quién eres.

Aquel personaje se quitó solemnemente su gran sombrero, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes, dijo:

– Yo soy el Miedo.

Cuando el miedo nos domina, nuestro corazón se desboca, nuestro cuerpo se tensa y nuestro cerebro no funciona bien. En ese momento sentimos que nuestra vida peligra y atacamos, nos aislamos o huimos.

Ninguna de estas reacciones permite que tratemos a los demás como si los quisiéramos, porque nadie quiere a alguien a quien teme y nadie teme a alguien a quien de verdad quiere. Cuando uno se aleja de los demás, también se aleja de sí mismo y por eso uno en lugar de aprender a quererse, aprende a temerse.

Comprender la naturaleza de nuestro miedo nos abre la puerta a poder experimentar la naturaleza del verdadero amor, aquel que, por no ser razonable, alcanza lo que no parece posible. Está en cada uno de nosotros decidir que quien va a triunfar en nuestra vida es el amor y no el miedo (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

El día que “aprendí” a hacer snow

Baqueira-el-mejor-escenario-para-hacer-snow1Comparto con vosotros una experiencia personal. La experiencia del invierno que “aprendí” a hacer snow y la aplicación de las fases para adquirir hábitos: deseo, capacidad, esfuerzo y repetición. Seguro que cada persona podría explicar una experiencia similar. Pues eso mismo que hemos hecho tantas veces de manera inconsciente también lo podemos hacer de manera consciente para adquirir nuevos hábitos; para conseguir actitudes concretas y para generar emociones que nos ayuden a crecer.