La diferencia entre decir “quiero ser feliz” y …

(…) Existe una gran diferencia entre decir “quiero ser feliz” e imaginarte viéndote feliz, rodeado de las personas, de las situaciones, escuchando, sintiéndote realmente feliz (…).

¿Has perdido alguna vez a un ser querido o a algún animal de compañía al que realmente querías mucho? ¿Tuviste al amor de tu vida y se escapó? ¿Qué pasa cuando lo recuerdas? Seguramente te sientes mal, ¿verdad? Lo interesante es que te sientes mal por algo que ya ha pasado, pero el cerebro sigue reaccionando como si pasara ahora.

Las razones por lo que esto ocurre responden al hecho de que el cerebro está diseñado precisamente para reaccionar a imágenes, sonidos, sensaciones, etc., y le cuesta mucho diferenciar entre lo que se representa en él (nuestros recuerdos, aquello que pensamos que va a pasar) y lo que sucede fuera.

Cuanto más claro se muestra en el cerebro, más recursos vas a tener disponibles, pero además también tendrás más emoción, es decir, más motivación. Porque cuando pienses en el objetivo, y dado que es algo que quieres, te vas a emocionar, aunque todavía no lo hayas conseguido (El arte de conseguir lo imposible. Cómo convertirte en héroe de tu propia vida. XAVIER PIRLA LLORENS).

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Preguntes que ens podem fer…

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Preguntes que ens podem fer:

Les tasques d’avui, les puc realitzar amb tendresa i atenció, de manera que gaudeixi del procés com no ho havia fet mai? És clar que sí!

Em comprometo a buscar la passió en les meves relacions per convertir-la, cadascuna, en una cosa bella i vibrant? Ja ho crec!

Puc convertir cadascun dels meus actes, menjar, vestir-me, ordenar o netejar… en una cosa sagrada? (…) Sí que ho puc fer, i aquest serà un dels pilars de la meva transformació!

Sovint busquem les emocions en escalades al·lucinants a l’Himàlaia, en intrèpids viatges a terres exòtiques… quan la nostra vida quotidiana és plena d’oportunitats d’experimentar aventures meravelloses, profundes i inspiratives: resoldre un problema familiar d’una manera exemplar, incrementar l’amor en una relació, treballar per crear i recrear-se a cada minut (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

Les úniques relacions que fomenten la felicitat són les relacions amoroses

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El primer pas per aconseguir no enfadar-se davant d’un insult consisteix a confiar més en la naturalesa humana, a comprendre que tots els éssers humans som meravellosos quan naixem i durant tota la nostra infantesa.

Què passa, doncs, quan ens convertim en persones llegudes i menyspreadores? Que ens confonem! Que embogim! Arran d’una experiència educativa errònia, de vegades aprenem a relacionar-nos malament: desconfiem dels altres, estem aclaparats per sentiments d’inferioritat o simplement creiem que situar-se per damunt dels altres és el correcte.

Aquests adults agressius són nens confosos que no s’adonen que les úniques relacions que fomenten la felicitat són les relacions amoroses basades en el fet de donar-se el màxim afecte possible. Són com gossos folls que han rebut garrotades de cadells: no saben que una altra vida és possible (Les ulleres de la felicitat. Descobreix la teva fortalesa emocional, RAFAEL SANTANDREU).

Experimentar la naturaleza del verdadero amor

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En una ocasión, el Señor de las tinieblas convocó en su tenebroso palacio a los más encarnizados enemigos del hombre y se dirigió a ellos de la siguiente manera:

– Llevo miles de años intentando destruir al hombre, acabar con su existencia, para ello he creado todo tipo de conflictos y guerras, pero cuando parecía que al final lograba lo que tanto anhelo, aparecía Él y evitaba que el ser humano desapareciera de este planeta. A veces aparecía disfrazado de sonrisa, otras de una mano amiga e incluso a veces de una simple palabra de consuelo y, sin embargo, a mí nunca me engañó, porque siempre supe que tras los mil disfraces se ocultaba mi más terrible enemigo, el Amor. Entregaré la mitad de mi reino a aquel de vosotros que me traiga el cadáver del Amor entre sus brazos.

Murmullos y aullidos se escucharon en aquel salón oscuro. De repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre la multitud, se postró ante el Señor de las Tinieblas y gritó:

– Gran señor, yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos, yo soy su enemigo natural, porque yo soy el Odio.

Al oír aquellas palabras, el Señor de las Tinieblas respondió entusiasmado:

– Ve, amigo mío, y haz mi sueño realidad y gozarás de la mitad de todo mi reino.

En una esquina de aquel salón, oculto tras una columna, un personaje vestido de negro y con un gran sombrero que le tapaba el rostro esbozó una extraña sonrisa.

El Odio partió ante la envidia de muchos. Los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante el Señor de las Tinieblas manifestó su incomprensible derrota:

– No lo entiendo, gran señor, he creado desavenencias, malentendidos y todo tipo de agravios y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía Él, y al final todo lo suavizaba, todo lo arreglaba.

Tras el Odio fueros la Pereza, la Rutina, la Desesperanza y muchos de los peores enemigos del hombre y, sin embargo, todos ellos al final fracasaron. El Señor de las Tinieblas al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que él tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda, hasta que súbitamente se abrió paso entre la multitud aquel silencioso  personaje que vestía de negro y que tenía un sombrero que le tapaba el rostro. Con gesto altivo se dirigió al Señor de las Tinieblas:

– Yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos.

El Señor de las Tinieblas lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado:

– Todos antes que tú han fracasado y tú, a quien ni siquiera conozco, pretendes triunfar. No me importunes, todo está perdido.

Aquel extraño personaje partió, pasaron años y de repente se presentó ante el Señor de las Tinieblas con el cadáver del Amor entre sus brazos. El Señor de las Tinieblas pegó un salto y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos:

– Lo has logrado, has conseguido lo imposible, tuya es la mitad de mi reino, pero, amigo mío, por favor, antes de partir dime quién eres.

Aquel personaje se quitó solemnemente su gran sombrero, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes, dijo:

– Yo soy el Miedo.

Cuando el miedo nos domina, nuestro corazón se desboca, nuestro cuerpo se tensa y nuestro cerebro no funciona bien. En ese momento sentimos que nuestra vida peligra y atacamos, nos aislamos o huimos.

Ninguna de estas reacciones permite que tratemos a los demás como si los quisiéramos, porque nadie quiere a alguien a quien teme y nadie teme a alguien a quien de verdad quiere. Cuando uno se aleja de los demás, también se aleja de sí mismo y por eso uno en lugar de aprender a quererse, aprende a temerse.

Comprender la naturaleza de nuestro miedo nos abre la puerta a poder experimentar la naturaleza del verdadero amor, aquel que, por no ser razonable, alcanza lo que no parece posible. Está en cada uno de nosotros decidir que quien va a triunfar en nuestra vida es el amor y no el miedo (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

Por favor, gracias, lo siento…

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Pienso que hay tres sencillas frases que abren muchas puertas: la primera es “por favor”, la segunda, “gracias” y la tercera, “lo siento”.

Creo que los conocimientos son muy importantes y que, si cabe, la experiencia aún lo es más. Sin embargo, para hacer frente a algunos de los desafíos más complejos que la vida nos presenta es necesario algo más que los conocimientos y la experiencia, es necesaria la filosofía, que no es otra cosa que el amor a la sabiduría.

Sócrates, uno de los más grandes filósofos que han existido, decía que cuando los dioses querían destruir a un ser humano, primero lo convertían en arrogante y así él mismo se destruía. La filosofía, el amor a la sabiduría nos invita a la humildad.

Séneca, otro de los grandes filósofos, decía que no nos da miedo hacer las cosas porque sean difíciles, sino que las cosas son difíciles porque nos da miedo hacerlas.

El gran psicoanalista suizo Carl Jung decía que la mayor parte de los problemas mentales no se solucionaban con psiquiatría, sino con filosofía. El resentimiento, la frustración alimentan de forma continua un torrente de pensamientos negativos que con el tiempo pueden llevarnos a una depresión. Solemos pensar que una persona tiene pensamientos negativos porque está deprimida y no que está deprimida porque no para de tener pensamientos negativos.

La ansiedad permanente es la gran enfermedad de nuestro tiempo y es causada por el continuo bombardeo de pensamientos negativos y limitantes que penetran sin permiso en nuestra conciencia (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

Cocinar el amor

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Imaginemos por un momento que somos unos cocineros y queremos preparar un riquísimo pastel. Para ello, tenemos que escoger los mejores ingredientes, mancharnos un poco las manos al mezclarlos, poner las cantidades adecuadas, meter el preparado en el horno y dejar que la temperatura y el tiempo hagan el resto.

Algo parecido pasa a la hora de “fabricar” un vínculo emocional con otra persona. Son necesarios una serie de “ingredientes”. Por una parte la sinceridad a la hora de expresar lo que uno siente y, por otra, la voluntad y el compromiso para intentar entender las causas profundas que existen detrás de lo que se siente.

Hacer esto no es sencillo, ya que uno tiene que quitarse su traje habitual y ponerse el de “cocinero”, empezar a poner los ingredientes y esperar que la “temperatura” del amor que se pone y el tiempo de cocción hagan el resto.

El amor del que hablo aquí no es un sentimiento, sino que es una elección. Es tratar a alguien como si de verdad se le quisiera. Eso es lo que va a garantizarnos la paciencia, la persistencia, la humildad y la serenidad que son tan necesarias para escuchar a quien se encuentra esclavizado por la ira, la frustración o el resentimiento (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

El amor no es sólo un sentimiento

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El amor no es sólo un sentimiento, es también una elección. El momento de la verdad surge cuando nos encontramos con la oportunidad de querer a alguien sin tener para ello que buscar ninguna buena razón. (…)

Si las palabras salen de la boca sólo llegaran a los oídos de la persona que escucha, pero si las palabras salen del corazón, también llegaran al corazón de quien las escucha. Si hablamos desde el corazón, desde las experiencias que para nosotros fueron transformadoras, estamos invitando a nuestro receptor a que haga su propia reflexión sobre aquello en lo que se sienta identificado. Fruto de esa reflexión tal vez salgan nuevas formas de ver las cosas y nuevos cursos de acción que llamen mucho más a la abundancia que a la escasez.

Las relaciones con el otro son claves en nuestra vida, porque el ser humano es un ser en relación, y por eso cualquier orientación que nos ayude a mejorar nuestra forma de interactuar con los demás va a tener un gran impacto en sus vidas y en las nuestras (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).