Grandes exploradores

explorador

Las personas nos solemos sentir más cómodas en cualquier entorno que podamos controlar y en el que podamos prever de antemano lo que vamos a encontrar. Algunos seres intrépidos, grandes exploradores fueron, sin embargo, un ejemplo de lo contrario y se atrevieron a poner sus pies en tierras nuevas y desconocidas. Su coraje abrió para el resto de nosotros entornos insospechados.

El mundo en el que hoy en día vivimos nos pide que también desarrollemos ese espíritu de aventura. Muchas veces la aventura no consiste en viajar a una selva o a un immenso desierto, sino en atrevernos a explorar y a desarrollar nuestro verdadero potencial (Dr. MARIO ALONSO PUIG, Vivir es un asunto urgente).

Atreveos a soñar

soñar

La vida ocurre a veces mientras nosotros nos empeñamos en hacer otros planes. Dejar la puerta abierta al misterio y la capacidad  de seducción de lo imprevisible puede ser una buena actitud. Esa apertura a la aventura, a la incertidumbre, que para algunos es más desafiante que para otros, nos ayuda muchísimo a crecer. (…)

Atreveos a soñar. La gente que es demasiado razonable sólo logra lo que es lógico obtener y no lo que de verdad es posible alcanzar. Cultivad la reflexión, haced ejercicio físico y aprended a cooperar. El ejercicio físico es una de las estrategias más potentes que hay para mantener el equilibrio emocional. Conversad entre vosotros y vosotras, reíd, y rodeaos de personas que os inspiren y crean en vuestras posibilidades. Sed vosotros los capitanes de vuestra alma y los dueños de vuestro destino (Dr. MARIO ALONSO PUIG, La respuesta).

Comprometerse en mejorar un poco cada día

castillo

(…) Al final, o formamos parte del problema o formamos parte de la solución, y esto exige darse cuenta de cuatro cosas:

  1. Estamos en un nuevo mundo.
  2. Es necesario adaptarse y además merece la pena hacerlo.
  3. Todos podemos adaptarnos.
  4. Existe un camino.

Mientras sigamos añorando “el paraíso perdido” perdemos un tiempo precioso viviendo en el pasado cuando tenemos que vivir en el presente y proyectarnos al futuro. Para adaptarnos tenemos que explorar, conocer, comprender y aprender los patrones que conforman este nuevo entorno. Nadie explora con interés aquello que rechaza. La adaptación pide de nosotros no sólo la apertura mental para explorar nuevas posibilidades, sino también la fortaleza emocional para atrevernos a hacer lo que tal vez antes no nos hemos atrevido. El proceso de cambio tiene mucho de entrenamiento en fortaleza mental y emocional. (…)

El conformismo, la falta de reflexión, el no dar iniciativas, el no tomar riesgos, hace que nos acomodemos y en lugar de vivir de verdad la vida, simplemente la veamos pasar.

Por eso os recomiendo cuatro pasos para construir el futuro que merecéis y podéis tener:

  1. Comprometerse en mejorar un poco cada día.
  2. Planear cómo hacerlo elaborando una estrategia sencilla.
  3. Actuar.
  4. Aprender de vuestros logros y de vuestros fracasos.
  5. Mejorar de forma continua.

“El hombre sabio no cuenta sus sueños a los demás porque se reirían de él y dirían: “¡IMPOSIBLE!”. Pero todos los días, arranca un fragmento de felicidad de su rutina diaria y, a lo largo del tiempo, va acumulando esos fragmentos como las hormigas acumulan sus provisiones. Y llega un día en el que reúne todos aquellos fragmentos y con ellos construye un castillo capaz de albergar un sueño” (Dr. MARIO ALONSO PUIG, La respuesta).